Un hombre caminaba bajo la lluvia hacía el hospital Psiquiátrico Santa Rosalia. Una enfermera le esperaba en la puerta trasera. Tenía la gabardina negra empapada y los mocasines llenos de agua. Cuando llegó hasta la enfermera le saludó dándole un beso en la mejilla.
-Podrías haber cogido un paraguas- le dijo cerrando la puerta.
Estaba en la parte trasera del hospital, un montón de escaleras se abrían paso ante ellos.
-Me gusta mojarme bajo la lluvia-contestó él sonriendo.
-Te guardaré las cosas en mi casillero,no puedes ir mojado por el hospital-dijo ella comenzando a andar-¿Has llamado a Papá?-le preguntó.
El inspector de policía Rodriguez había acudido a primera hora al hospital psiquiátrico en el que trabajaba su hermana Laura,porque según ella le había contado,una paciente había dibujado a un hombre que se parecía a su padre y quería que Luis lo viera. Laura y Luis sólo se llevaban 3 años de diferencia de edad,ella estudió enfermería y él se convirtió en inspector de policía.
-sí,me llegué a visitarlo anoche y esta mañana lo he llamado por teléfono.- Los zapatos de Luis chirriaban con el suelo del hospital.
-Ven por aquí-dijo su hermana abriendo una puerta. -deja la gabardina ahí-señalando el perchero-y ponte esto-le entregó una bata blanca que había en la sala de vestuario de personal
-¿Doctor Gutierrez?-dijo él sonriente mirando el nombre de su bata falsa.
-Calla-dijo con una sonrisa de medio lado- no quiero ninguna de tus estupidez,no hagas que me arrepienta de haberte colado-
-Te dije que me parecía una tontería lo de los dibujos-comenzaron a caminar ambos,Luis seguía desde muy cerca a Laura- Será una simple casualidad que se parezca a papá,además... ¿No dices que esa loca se pasa el día dibujando?-
-No hables así de ella,es una paciente.-le cortó su hermana molesta
-Oh vamos,no te pongas así Lau-dijo él dándole un codazo cómplice. Siguieron caminando un rato más,cada vez más profundo en el centro psiquiátrico. -¿cómo están mis sobrinos?-
-Están bien... la semana pasada Abel se cayó jugando al fútbol y se fracturó la muñeca-
-¡No me habías dicho nada!-
-¿No? Lo pasé por alto...-
-¿Y cómo lo lleva?-
-Ya sabes como es, es un culo inquieto. Me recuerda a ti cuando tenías su edad y Marta está insoportable, ya sabes... la edad del pavo. Ahora dice que quiere un móvil táctil. Alberto y yo nos regamos en rotundo y se ha pasado una semana entera sin hablarnos...-
-Tiene tu carácter,no lo niegues-comentó él riéndose.
Laura le miró cómplice,recordando la de peleas que habían tenido de pequeños hasta que un día,poco después de la muerte de su madre,ambos maduraron de golpe. Ya habían llegado, la sala de recreo,un grupo pequeños de pacientes estaban sentados en mesas bajas. Algunos hacían puzles,otros estaban jugando a “operaciones” otros simplemente estaban sentados y ella, la paciente que ambos estaban buscando,estaba dibujando.
-Ahí está-dijo señalando a la paciente.-Su nombre es Ana-
Ana tenía un largo cabello rubio con un gracioso flequillo desviado hacía la derecha. Un arañazo reciente le recorría el lado derecho de la cara. Tenía la cabeza agachada inmersa en los garabatos que estaba haciendo en un papel en blanco.
-Tiene brotes psicóticos y creemos que doble personalidad-le comentó a su hermano-no seas bruto con ella,que te conozco-
Luis sonrió de medio lado, se acercó a la mesa en la que estaba sentada Ana y se sentó una minúscula silla frente suya.
-Hola-comentó el cruzando las manos sobre la mesa
Ana levantó la cabeza,lo miró de arriba a bajo y siguió con sus dibujos
-¿Te gusta dibujar?-preguntó Luis-
Ana afirmó con la cabeza pero sin retirar la mirada de su dibujo
-¿Y lo haces bien? ¿Eres una profesional?-
De nuevo Ana afirmó con la cabeza
-Me gustaría ver tus dibujos... ¿Puedo verlos?-
Ana levantó la cabeza y enarcó una ceja
-No eres de aquí ¿verdad?-Dijo mientras miraba fijamente a Luis- Te ha colado ella-dijo señalando a Laura con la barbilla.
Luis levantó las cejas asombrado -¡Vaya! Eres una chica lista-
-No soy gilipollas-comentó ella en voz baja-además... diría yo que por vuestros rasgos físicos comunes sois parientes. Primos... hermanos quizá-
-¡Me vuelves a sorprender!... dime ¿Por qué estás aquí?-preguntó Luis inquieto
-Es nuestra hora de recreo-contestó Ana volviendo a sus trazos en el papel.
-No-dijo él esbozando una media sonrisa-Me refiero a este centro. No eres como los demás pacientes-
-No estoy loca-contestó ella volviendo a levantar la cabeza- Es un complot del gobierno. Por alguna extraña razón sé cosas,veo cosas que los demás no ve. Me metieron aquí para tenerme controlada. ¡Es un complot! ¿¡Me oyes?! ¡un Complot! ¡Por favor sácame de aquí! ¡Sácame!-Ana se abalanzó sobre él y le agarró de la bata.
-Ana tranquila- dijo Laura que comenzó a correr hacía ella-¡Largate! ¡Vamos!-le dijo a su hermano.
-¿Pero...? ¿Qué le pasa?-preguntó asustado
-¡Es un centro psiquiátrico!-le contestó ella obvia- Espérame en la sala de antes-
Creo que me perderé pensó Luis y salió rápido de la habitación de recreo. Luis era un hombre alto y delgado, tenía el pelo muy corto de color castaño claro y con los ojos marrones. A sus 29 años había estado prometido dos veces, pero no llegó a casarse. Decidió dejarlo con su primera prometida porque eran muy jóvenes para casarse y con la segunda... El corazón le dio un vuelco. Pero ya había llegado a su destino. Esperó 20 minutos a que Laura llegara.
-¿Qué le ha pasado?-preguntó Luis interesando
-Un brote psicótico.-contestó ella muy secamente
-Pero si estaba normal y de repente...-
-No ha sido una buena idea traerte. Eres un estímulo muy potente del exterior-Laura se llevó las manos a la cabeza y se las pasó por el pelo
-¡Pero si fue idea tuya que viniese!-Luis levantó las manos cabreado.
Laura suspiró y dijo -Hace una semana no paraba de dibujar a un paciente. Su cara en cada papel que cogía,el paciente se murió. Ha muerto hace menos de 24 horas... y... y ya no lo dibuja. Dejó de dibujarlo hace un par de días- dijo Laura nerviosa -Ahora dibuja a Papá...-Tragó saliva y no dijo nada más.
-¿Qué tiene que ver? El paciente murió por pura casualidad... y seguro... que el dibujo no se parece tanto a papá.-dijo Luis abrazando a su hermana mayor.
Laura tenía 32 años,estaba casada y con dos hijos. Era más bajita que Luis, le llegaba por los hombros. Siempre llevaba el pelo castaño recogido en un moño y tenía los mismos ojos que Luis.
-Venga,enséñame ese dibujo tú verás como sólo es cosa tuya. Además...-dijo sonriente intentado animar a su hermana- ¿Tú no eres la escéptica de los dos?-
-Calla-dijo sonriendo
Por fin,por fin estaban ante los dibujos de Ana. Ella seguía en la sala de recreo,le habían inyectado un calmante y se había relajado. Ahora ambos estaban en la habitación de ella,en la 423,tenía que mirar los dibujos rápido antes de que nadie del personal se diera cuenta.
-Al principio no los guardaba-dijo Laura abriendo un cajón de una pequeña cómoda blanca-pero por alguna extraña razón comenzó a guardarlos hará cosa de 3 meses o así-
Laura sacó un montón de papeles del cajón,comenzó a rebuscar y le dio a Luis unos cuantos
-Estos son los del paciente que murió ayer-dijo Laura señalando los dibujos que Luis tenía entre las manos.- Dejó de dibujarle hace un par de días y comenzó a dibujar a...- Laura le entregó un dibujo de un retraro
-A Papá-dijo Luis casi sin aliento. Parecía una fotografía,hasta el más mínimo detalle de la cara de su padre estaba plasmado en aquel papel. Su ancha nariz,su barba canosa, sus pequeños ojos,su calva prominente...-Bueno...no,nos asustemos. Es pura casualidad. No sabemos que hacía fuera de aquí,quizá le vio una vez en la cola del super...-se excusó Luis
-¿Desde cuando va Papá a comprar al super?-preguntó Laura nerviosa-Siempre manda a la asistenta.-
-¿Pero que tiene que ver estos dibujos? ¿Insinuás que puede morir?-preguntó jocoso
-Voy a llamar a Papá-Laura sacó el móvil y llamó a su padre
-¡Oh venga! ¡Esto es una locura!-Luis se quedó mirando los dibujos,había varios, unos 9 dibujos sobre su padre,unos eran retratos y otros en cambio,era su cuerpo tumbado sin expresión alguna. Después de los dibujos de su padre había un dibujo de un señor moreno, con el pelo muy corto,la cara delgada y bigote. También había varios que le llamó la atención, varios dibujos de unas pequeñas líneas finas de color rojo. Luis frunció el ceño y escuchó como su hermana hablaba con su padre.
-¡Por favor,no!-dijo un hombre al teléfono- Necesito... ¡No podéis hacerme esto! Yo lo hice para vosotros.
Un hombre de estatura media, moreno de piel y de cabello hablaba nervioso por el teléfono, correteaba por su piso buscando algo entre los rincones,pero al parecer no estaba.
-¡No podéis hacerme esto!-dijo llorando con desesperación.
Al otro lado de la línea colgaron el teléfono y la desesperación del hombre se hizo más patente. Tiró el teléfono al suelo. Fue corriendo a la cocina,abrió el cajón de los medicamentos. Buscó entre todos ellos pero parece que no estaba el que él estaba buscando. Se llevó las manos a la cabeza en señal de desesperación, fue corriendo al mueble del salón, sacó una carpeta de entre los libros,la tiró en el fregadero y le prendió fuego. Espero a que el fuego hiciera de las suyas y abrió el grifo. Rompió el teléfono móvil contra el suelo,abrió la ventana del salón,salió al balcón y saltó.
Su cabeza se precipitó contra el duro asfalto, un río de sangre se dibujó en los charcos de la carretera, la lluvia había parado pero seguía nublado. Los gritos de los transeúntes rompieron la armonía de la mañana.
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