"Sí, sí -decía, yo me lo negaba a mí mismo, pero te quería para mi; quería, allá en el fondo de mis entrañas, sin saberlo, como respiro sin pensar en ello, quería poseerte, llegar a enseñarte que el amor, nuestro amor, debía ser lo primero; que lo demás era mentira, cosa de niños, conversación inútil; que era lo único real, lo único serio el quererte, sobre todo yo a ti, y huir si hacia falta; y arrojar yo la máscara, y la ropa negra, y ser quien soy, lejos de aquí donde no lo puedo ser.
Yo soy tu esposo, me lo has prometido de 100 maneras. Yo soy tu dueño, tú me lo juraste a tu modo. Toda eres mía."
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Estruja tu cerebro y deja un comentario