miércoles, 29 de abril de 2015

Simetría

El blanco de su piel me llamaba a gritos. Ahora que lo pienso, creo que fue lo que hizo que me fijase en él. Podía notar; aunque seguro que era sólo cosa mía, porque cómo puede llamarte un tono de piel: su piel atraía a mi piel. A mí, mejor dicho. Cuando estaba cerca notaba como mis pupilas se dilataban, como las células de mi cuerpo se agitaban y un nerviosismo casi infantil recorría mi cuerpo de la cabeza a los pies. Sus venas también me gustaban. Surcaban su piel como las gaviotas surcan la superficie del mar, recorriendo todo su cuerpo, dibujando: desde el corazón hasta los dedos de los pies. Todo con una perfecta equivalencia, perfectamente equivalente. Sus brazos largos y con manos huesudas, se balanceaban con gracia cuando caminaba. Al igual que sus piernas, en perfecta sincronía, cada vez que andaba, cada vez que se movía; pisando con fuerza y decisión.

Lo que también me fascinaba era como se rodeaba de gente. Tenía algo, una especie de magnetismo que atraía a personas de todo tipo para estar con él. Se rodeaba siempre de un número simétrico de personas. Si salía con un grupo de amigos, siempre había la misma cantidad de chicos que de chicas.
Le encantaba esa curiosa casualidad, aunque no existía como tal. Él se encargaba de estar rodeado a su antojo; simple maestría cómo podía calar en una persona. Me gustaría decir que no me pasó a mí, pero estaría mintiendo. Maldito jugador, qué bien sabía. Comentando, adulando, engatusando, llegando a ti cuando menos te lo esperabas. Implantándose como el más listo de los virus. Un simple pestañeo y ya estaba dentro.

El perfecto villano; la mejor de las falsas sonrisas; la caricia más fría; el beso más amargo, o todo o nada. Me gustaba imaginarlo como un mapa de una línea de metro circular. Con las personas dando vueltas una y otra vez sobre él: hasta descarrilar; esa enfermiza simetría.

simetría.

1. f. Correspondencia exacta en forma, tamaño y posición de las partes de un todo.
2. f. Biol. Correspondencia que se puede distinguir, de manera ideal, en el cuerpo de una planta o de un animal respecto a un centro, un eje o un plano, de acuerdo con los cuales se disponen ordenadamente órganos o partes equivalentes.
3. f. Geom. Correspondencia exacta en la disposición regular de las partes o puntos de un cuerpo o figura con relación a un centro, un eje o un plano.