martes, 28 de marzo de 2017

Una bola

La ausencia de tu presencia me despierta en mitad de la noche. Yo hago el inútil gesto de estirar el brazo para encontrarte al otro lado, pero nunca te encuentro.
Encuentro un triste mar lleno de lamentos ahogados que en otra vida fueron rezos valientes y recios.
Hace más de un mes que te has ido y yo no logro acostumbrarme a tu no presencia. Porque es así, en casa hay un espacio y tú no estás en él. Lo he aprendido en este tiempo, lo he pensado hasta que mi cerebro ha florecido en una primavera sináptica. Tú estás o no estás. Existe tu presencia o tu no presencia. No hay vacíos que valgan. Lo llenas todo de esencia infinita.
He vuelto a ir a la tienda oriental y aún estaba aquella bola que vimos. "Cómpratela" me dijiste, casi puedo oír con total claridad tu voz de pajarillo. "Cómpratela, luego ya sabes que te arrepentirás. Siempre te pasan estas cosas". Al final lo he hecho, ¿sabes? Me he comprado un universo. Un universo encerrado en una pequeña bola. Un universo lleno de planetas orgánicos que pienso convertir en tus recuerdos.
Llegué a casa y la rompí. Se supone que es así cómo funcionan estas cosas, rompiéndolas. La estrellé contra el suelo y estalló en un millón de cristales como lágrimas, que mojaron mi ansias furtivas de tenerte.
Empezó pequeño, apenas imperceptible. Cómo iba a ser si no, estaba asistiendo al momento de la creación. Se instaló en un rincón de la casa. Era pequeño y con vida, me gustaba pensar que era una especie de rantocillo con finos bigotes y ojos oscuros. Me pregunté si debía alimentarlo, si debía alimentar a este universo como si de un ser vivo se tratase. Y lo hice. Decidí alimentarlo de reproches, de cosas que nunca te dije, de réplicas ahogadas y de difuntos te quiero. Te dividí en partes en mi mente y te hablé al universo. Quería mostrar la imagen de ti, te quería proyectar dentro y que te tragase entero. Este universo se alimenta de eso, y ha crecido más y más. Ahora casi ha invadido la casa, él es más de lo que soy yo. Él está y yo cada día que pasa estoy menos. Ya mismo te alcanzaré, seré igual que tú. El universo se expandirá y me tragará entero, al igual que a ti. Yo me ocupé de eso alimentándolo de tus recuerdos. Ahora voy a buscarte.