martes, 12 de julio de 2011

Caballeros



Ambos caballeros, ya con sus yelmos bajados se preparaban para que las bellas damiselas le otorgasen una prenda como señal. Uno de ellos, con una armadura color plata y con un escudo en el que había dibujado un león dorado se adelantó primero.
-Mi lady, me encomiendo a vos en mi más humilde gratitud. Estaré orgulloso de que me entreguéis vuestra prenda.- El caballero alzó una mano y se destapó la parte del yelmo que dejaba al descubierto sus ojos. Unos ojos oscuro y algo cansados acompañados de una par de cejas pobladas, su nombre era Lord Flaherty, el caballero de la montaña azul.
-Lord Flaherty, con esta prenda muestro mi apoyo y mi respeto por vos. Espero que ganéis en este duelo de espadas-Lady Marion de una larga melena morena recogida con elegancia en la cabeza le anuda un lazo azul en el brazo izquierdo de Lord Flaherty. -Es más, señor de la montaña azul, si vos resultáis vencedor prometo entregarme a vos virginalmente. Mi señor padre no se muestra contrario a esto-
-Me congratula oír esto-comentó Lord Faherty bajándose el yelmo e inclinándose ante ella.
-Desconocido, dad un paso al frente-dijo el hidalgo.
Los asistente al encuentro se encontraban sentados en la gradas. Las señoras vestían largos vestidos con colores vivos y con sus cabellos recogidos. Los señores presentes a la lucha, llevaban unos sencillos pantalones, con unas chaquetas con mangas anchas y grandes collares de oro.
El segundo caballero se acercó a la grada, su armadura era de color metalizado empobrecido y su escudo no presentaba ningún emblema noble. Meditó la decisión y se acercó a una bella dama con un vestido de color pastel y con los cabellos rubios recogido graciosamente. El caballero alzó el brazo izquierdo. Todos los asistentes que estaba allí comenzaron a hablar en voz baja, las señoras se llevaron las manos a la boca. El desconocido se había acercado a una dama que no vivía bajo las costumbres de su casa del norte. Permanecía hospedada en la corte del Rey. Lady Whiteley se sintió agradecida y se levantó para acercarse.
-Yo, desconocido caballero, os entrego una prenda en señal de gratitud y apoyo. Espero que salgáis victorioso de este duelo. Suerte mi señor.- Lady Whiteley anudó un lazo de color dorado en el brazo izquierdo del caballero. este hizo una reverencia y comenzó a alejarse.
-¡Aguardad!- pidió Lady Whiteley -¿No vais a decirnos vuestro nombre?-
El caballero se paró en seco, volvió cauteloso y con un hilo de voz agudo comento:- Lord Simon-
-Lord Simon- repitió Lady Whiteley haciendo una reverencia
Ambos caballeros estaban listos. Caminaron sobre el albero hasta estar a una distancia considerable. El juez del duelo de espadas caminó hasta el centro.
-Damas, caballeros, estamos aquí para presenciar el duelo de espadas entre Lord Flaherty- el público estalló en vítores y aplausos- y Lord Simon- todo el público permaneció en silencio.--¡Caballeros, preparados, listos... ya!- El juez del duelo corrió fuera de la arena para refugiarse en la grada. Ambos caballeros desenvainaron sus espadas, la de Lord Flaherty era grande y afilada, con el mango de oro en forma de león. La de Lord simon eran igual de grande que la de Lord Flaherty, pero de una manera menos lujosa y sin brillar con la misma intensidad.
El duelo de espadas ha comenzado, Lord Flaherty el de la armadura de plata comienza a correr hacia su oponente, apunta la espada  en dirección a la armadura, pero en un rápido movimiento Lord Simon consigue esquivarla protegiéndose con su débil escudo que da señales de doblarse. Aprovechando la oportunidad Lord simon gira sobre sus pies y sorprende a Lord Flaherty por la espalda, con el puño de la espada consigue darle en la espalda e intentar llegar con el filo de la espada a la parte en la que la armadura no cubre. Con un ágil movimiento Lord Flaherty logra ponerse en la misma dirección que su oponente y le asesta un tajo cruzado en el antebrazo, donde la cota de mallas no llega a cubrir. Inevitablemente se llevó la mano a la herida, se miró el guante a través del yelmo y pudo ver su sangre. En un enfurecido movimiento, Lord Simon le asestó una patada en la armadura de su oponente haciendo que cayese al suelo, este totalmente desprevenido soltó el escudo en la caída, Lord Simon alzando su espada estaba preparado para estocarle en el cuello por debajo del Yelmo. El caballero de la armadura plateada rodó por el suelo levantado polvo, cogió su escudo y lo usó como objeto de ataque tirando al caballero de la armadura de metal desgastada al suelo. La espada de este último salió volando y Lord Flaherty pisándole fuertemente en el pecho le dijo:
-Reza todo lo que sepas-
-No le debo nada a tu Dios-dijo con rabia y con una voz aguda.
Cogiendo una piedra que tenía cerca se la tiró a la cabeza, doblando parte de su yelmo. De un salto ya estaba de pie y listo para segar con su espada. Con un rápido mandoble le asestó un corte en la parte de atrás de la pierna y ríos de sangre manchaban la arena. Varias veces sus espadas se chocaban y bailaban un juego de poder, varias dentelladas hicieron que ambos dieran varios pasos hacía atrás. Lord Flaherty en un impulso saltó un par de centímetros asestando su espada en el pecho de Lord Simon. El yelmo del caballero de la armadura de metal pobre cayó al suelo, dejando al descubierto su rostro.
Una larga melena rubia se escapó en el viento, su cabello bailaba en el aire, sus ojos muy azules pedían clemencia a Lord Flaherty, sus labios carnoso pedía que acabase con esto. Una dama, una dama luchando con un noble, una dama haciéndose pasar por caballero.

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