lunes, 17 de abril de 2017

Resulta que me he cansado de ser hombre

Busco, no voy a negarlo, el contacto
físico especial, singular, entre dos cuerpos
entre tu cuerpo y el mío. Lo busco.
Busco la carne en la carne.

Tu mirada de golondrina buscando la mía,
pero se te escapa. Yo sólo quiero
devorar, sin compasión, tu espíritu carnal:
sangre, sudor, músculos, huesos, esencia.

La inspección sideral de tu boca en mi cuerpo
viajando por mi cuello, enredándote en mis bellos
explorando mis brazos, navegando por mis piernas
sumergiéndote de lleno en mi po

Ya ves que no me quejo
ya ves que acompaño tus actos
ya ves que mis manos de arcilla acompañan a las tuyas
ya ves que

Tomo el control. Yo no busco tu cuerpo
como tú buscabas el mío. Actúo a ciegas.
He leído los puntos de tu cuerpo y
sólo me interesa
la verticalidad de tu presencia
la cárcel de tu esencia
la magnitud de tu equivalencia
la divina concurrencia.

No me queda más remedio
que invitarte a mi boca
y saborear tus ganas
demostrarte las mías
dejarte que marques el ritmo

Tú marcas el ritmo, ya lo sabes:
túmarcaselritmoMarcaselritmoElritmoTúmarcaselritmoMarcasElRitmoTúMarcasElRitmo
Marcas         el           ritmo        tú    marcas el ritmo.








domingo, 16 de abril de 2017

Fusión icónicas

Emocione para ojo brindado
obra por tienes que estético vida
enamoras últimos nuevas chicas
hay que el colección te convivir para

Original pero alianza azul te
que diseño cuando una pasajera
diría del negro que con de en
amarillo basado creo un al

Fenómeno del apasionante
además color sentir gusta arte
mundo aire vas el ver especial le

Un tener en no transmitir contra la
el pasado los concienciar del piezas
colaboración fusión icónicas. 


En poesía el Dadaísmo abre el campo para la llegada del surrealismo y ayuda a crear un lenguaje poético libre y sin límites. Para entender qué es la estética dadaísta en el mundo de la poesía nada mejor que recoger los consejos que Tzara propone para hacer un poema dadaísta. El texto fue publicado en la recopilación Siete manifiestos dadá, «Dadá manifiesto sobre el amor débil y el amor amargo», VIII (1924).


jueves, 6 de abril de 2017

Sistematicidad del lenguaje

Voy a intentar describirlo. Usaré el lenguaje que he aprendido, pero lo modificaré, porque... ¿cómo podría explicar algo que no he sentido nunca utilizando tan solo unos simples caracteres dotados de significado?
Dotaré al verbo ser de tres argumentos: Alguien es algo para alguien. Ahora quiero adjetivar. Voy a dotar a ese algo de una cualidad, voy a hacer una gradación de la personalidad. Lo haré imprescindible. Para va a pasar de significar lo que quiera que signifiquen sus constituyentes a significar lo que quiera. Adquirirá autonomía, significará lo que quiere que signifique. Sin presiones. A su ritmo. Con tranquilidad.
Intento buscar a alguien, pero no encuentro a nadie. Un montón de caras borrosas pasan a mi alrededor pero no consigo enfocar la vista en ninguna. Lo que sí está claro que es que debe ser algo animado y humano. Quizás le sume un plus. Quizás lo que quiero es alguien que esté + animado y + humano. Pero me temo que no lo voy a encontrar. Aunque, pensándolo mejor, imprescindible debe ser para alguien excepcional; así que, buscaré a alguien tan excepcional que la única característica que lo defina pueda ser + + humano.
He dejado para el final a ese alguien principal. Ese alguien debería ser yo.
Se me olvidaba comentar el ser, que se puede conjugar. Ese ser puede pasar por tantos estados como le apetezca, puede ser y, normalmente, no puede estar. Pero aquí hemos venido a romper las normas y los anclajes, podemos estar. Yo estoy imprescindible para + + humano.