Me despierto, como todas las mañanas no me despierto muy bien. Hago acopio de fuerzas y me levanto, tengo que ir al baño a mear. Intento acordarme de lo que he soñado,pero últimamente no me acuerdo de lo que sueño. Por una vez no me ha despertado el teléfono sonando. Me tumbo en el sofá para sacar fuerzas para hacer algo por la vida,o mirar chorradas en internet. La mañana se pasa en un suspiro y tengo que prepararme la comida. Después de pensarlo varias veces opto por unos macarrones que son fáciles de hacer,no me siento muy cocinitas últimamente. Después de comer toca fregar los platos y arreglar la casa. La tarde se pasa rápido,si me apetece meriendo y si no,pues no meriendo. Saco a pasear a la perra. Llega la cena y de nuevo opto por algo que no ensucie mucho. Me conecto un rato para hablar con Rebeca y cuando no puedo más me duermo.
Algo me acompaña durante el recorrido y es el silencio. El silencio siempre está ahí, ya me he acostumbrado a él. Pero tengo la impresión de que dentro de poco me va a tragar. Aunque ponga la tele,la música a todo volumen o la perra ladre, el silencio está presente mirando distante desde el final del pasillo.
Al principio me gustaba, se estaba tranquilo y sin preocupaciones,pero de repente un día lo escuché en mi cabeza. Algo paradójico escuchar al silencio. Empieza con un incesante preguntar y a mí,que no hace falta mucho para que me líe yo sólo,pues me lía.
Cada día me siento más arisco (aún más) me mosquea cualquier cosa y a duras penas me puedo soportar a mí mismo.
Pero me he comprado una trompeta,una de estas de los chinos que son como las que venden en feria, y estoy buscando alguien que haga ruido con ella por mí.
Interesados,dejad un mensaje con vuestra capacidad pulmonar.
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