domingo, 20 de agosto de 2017

Naturaleza

Durante años intenté dominar la materia.
Me objetivo era dominarlo todo:
fuego, tierra, agua y aire.
Logré levantar muros de arcilla
que con una simple brisa se torcían.
Pude crear lenguas de fuego
que se apagaban con un simple aliento
contrariado.
Dominé los vientos a merced,
huracanes, vendavales y tormentas, todas
provocados con el pensamiento.
Pero mis pensamientos llegaron a traicionarme y
descontrolaron los vientos.
No pude dominar el agua.
Incomprensible, incontrolable, terca,
esquiva, redonda... imposible.
El agua inunda y arrasa,
no se puede escapar.
He estado fingiendo que soy un hombre libre.