Abro los ojos. Desde el segundo cero noto que algo ha cambiado. Alzo las manos y noto como si algo tirasen de ellas hacía abajo,como si tuviera dos pequeños pesos amarrados a ellas. Consigo alzarlas y las veo distintas,algo más blancas o quizá los dedos más largos... ¿siempre he tenido así los dedos? No me acuerdo,nunca me miro las manos... ¿Se me marcaban antes tanto las venas en la mano derecha?
Después de inspeccionar mis manos hago el intento de levantarme,lo cual es imposible. No consigo ni incorporar un centímetro de mi cuerpo,por lo que me decido a contemplar las aspas de mi ventilador de techo. Se supone que son de color madera falsa y hacen un ruidito al girar. Me gusta mirar como dan vueltas una y otra vez.
Levanto la mano derecha y la llevo hacía mi cara,una espesa barba... ¡Espesa barba! pero si me afeité...
Ahora sí,consigo levantarme con todo el dolor de mi espalda y me quedo sentado sobre la cama. Mis piernas,ahí están esas dos pequeñas hijas de puta, muy blancas pero gracias a los pelos que hay en ellas consiguen disimular un poco el color. Muevo los dedos de los pies,al menos no noto mil alfileres clavándose en ellos como solía hacerlo.
De repente lo pienso,me acuerdo y lo hago.Me paso ambas manos por el pelo de la cabeza. Está considerablemente más largo, recuerdo que la última vez que lo toqué tenía un pelo horrible,me había rapado y la cabellera había crecido despreocupada.
Me decido por fin, voy a levantarme. Tengo ganas de sentir el frío suelo sobre mis pies. Le doy la orden desde el cerebro a mis piernas para que se muevan... ¡y lo hacen! se doblan,se flexionan y toco con la punta de los dedos el suelo. Está frío,justo como yo recordaba. Quiero volver a sentir esa sensación de andar descalzo sobre el suelo de casa. Me pongo en pie, mi cuerpo intenta erguirse pero sin apenas resultado. Mi cuerpo se queda hecho una "interrogación",como diría mi hermana. Me mareo un poco al volver a ponerme en posición vertical. Pero quiero andar, quiero andar y eso no me lo va a impedir. Doy un paso torpe. Me cruje la rodilla, hago una mueca con la boca. Le sigue un paso gemelo,igual de torpe que el anterior. Recuerdo que había que repetir esa acción un montón de veces,tantas como tus piernas fueran capaz de soportar. Y lo hago,lo repito...ando. Estoy andando,lo cual es mucho para un cadáver. Porque si no recuerdo mal,yo morí hace 3 meses y como el suelo de mi habitación indica... nadie a pisado ese suelo desde entonces...
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