sábado, 6 de agosto de 2011

Desideria II

Vale,aquí está la segunda parte de Desideria Esta parte me ha salido bastante larga,estaba inspirado y ya tengo la historia montada en mi cabeza,por lo cual fue poner los dedos sobre el teclado y salir casi sobre la marcha.
Espero que quien la lea,la lea hasta el final y... bueno,si tiene que leer en dos o tres veces,pues eso que se lleva.También puedes pasar de todo y no leerlo,comprensible totalmente



-Vale Papá. Ten cuidado. Te quiero- Laura colgó su teléfono móvil y se lo metió en el bolsillo del pantalón.
-¿Cómo estaba?-preguntó Luis sin apartar la vista de los dibujos
-Bien-contestó ella secamente acercándose a él. Cogió los dibujos de sus manos y los guardó en el cajón -Tienes que irte-
-Oye...-dijo él con una sonrisa un poco forzada para reconfortar a su hermana mayor -No te preocupes,esto... esto en cierta manera es una locura. No tenemos por qué preocuparnos,es irreal.-
Ambos se quedaron en silencio, salieron de la habitación de Ana,mirando a ambos lados del pasillo. Caminaron deprisa hasta la sala de descanso. Luis se quitó la bata y se la dio a Laura, esta la colgó en el perchero. Todo esto en el más absoluto silencio, lo único que rompió esta armonía fue el móvil de Luis que sonó con una melodía escandalosa.
-Agente Gutierrez-contestó él serio- de acuerdo... Vale. Dile que lo veré allí- Se guardó el móvil,cogió su gabardina y dijo: -Me tengo que ir-


Luis Gutierrez inspector de policía atravesó el cordón policial apartando a los curiosos que estaban mirando. Un par de coches patrulla iluminaban la calle con la luz de la sirena puesta. Su compañero el inspector Díaz lo estaba esperando.
-¿Qué tenemos Paco?-preguntó Luis
Paco Díaz, 37 años. Una barriga incipiente la cae sobre la correa del pantalón, una gran calva decora su cabeza y un bigote marrón mancha su cara,fumador compulsivo desde niño.
-Marroquí, de 33 años-dijo dándole una calada a un cigarrillo- al parecer saltó del 3ºB y se dio con el asfalto. No hay que ser muy listo para saber eso-
Luis se agachó a examinar el cadáver. Estaba tumbado con al cara vuelta hacia la izquierda,y no se lograba apreciar bien sus rasgos. Los forenses ya habían marcado pruebas, uno de sus zapatos se le había salido a causa del golpe.
-¿Habéis subido a su piso?-preguntó Luis
-Claro chico, pedimos al presidente del edificio que nos abriera. Nos hizo un millón de pregunta que me negué a contestarle y le cerré la puerta en la cara.-comenzó a reírse con una cargada exagerada.
-Quiero subir-le pidió Luis
-Como quieras chico. Pídele la llave,es ese de ahí.-señaló a un pequeño hombre de ojos saltones y de unos 50 años.
Luis entró al piso del fallecido, Nuab Khalishi de 33 años, con una carrera en farmacología e investigación clínica. Algo muy poco común entre los ciudadanos de su etnia. El piso parecía haber sido registrado a fondo,por lo que cabía la posibilidad de descartas el suicidio. Un teléfono móvil estaba hecho añicos en el suelo del salón, un pequeño mueble que contenía algunos libros estaba totalmente desordenado. Una pequeña mesita que sujetaba el teléfono inalámbrico estaba volcada. Luis pasó a la cocina, un cajón de la encima estaba entre abierto, sacó un pañuelo del bolsillo de la chaqueta y se ayudó de él para abrir el cajón. Medicinas, el cajón de las medicinas estaba abierto y desordenado. Luis se asomó al fregadero, tenía unas extrañas marcas, se asomó mejor al desagüe y encontró un pequeño trozo de papel carbonizado. Salió deprisa al balcón y llamó a Paco desde allí.
-Espero que hayas encontrado algo importante.-dijo Paco recuperando el aliento apoyado en el quicio de la puerta. El aire que expulsaba por la nariz hacía que el pelo del bigote se moviera.
-Mira-dijo señalando el fregadero- Marcas de quemadura, quemó algo. La victima quemó unos papeles antes de morir-dijo mostrándole a su compañero lo que había encontrado minutos antes-y un poco más abajo hay trozos de un papel más grueso. Me apuesto lo que quieras a que era una carpeta con documentos.-
-Hay una vecina-dijo Paco haciendo un alto para toser- hay una vecina que dice que vio algo-
-Quiero interrogarla-
-Pídele un sitio al presidente de la comunidad-dijo con una sonrisa socarrona-pareces que le gustas,está esperando en el rellano de la escalera- comenzó a reírse otra vez,una risa que acabo en una tos desesperada.
-Deberías dejar de fumar-le comentó Luis
-El tabaco me llevará a la tumba- metió la mano en su cajetilla de tabaco y sacó otro cigarro. Una nube gris de humo inundó el apartamento- He mandado a los muchachos que suban a buscar huellas.-
-De acuerdo-Luis asintió y salió al rellano de la escalera. Y efectivamente el presidente del edificio estaba allí presente.
-Perdone...- dijo Luis acercándose y eligiendo bien las palabras. -¿Cómo se llama?-
-¿Yo?-preguntó él sorprendido -Me llamo Antonio-dijo con una sonrisa
-¿Antonio? -comentó Luis serio- Me gustaría poder tener un lugar donde interrogar a los vecinos sin problemas... ¿Podría usted...?-
-Sin problemas-le cortó Antonio-mi casa a su entera disposición.
-De acuerdo-

Y sin saber cómo,Luis se encontraba en la casa del presidente del edificio. Una casa que olía a gato,con muebles viejos y decoración de los años 80. Según le había contado el presidente, en esa casa vivía él y su madre que falleció hará un par de años,por lo que él quiso conservas todos los muebles en recuerdo de ella. Incluso una butaca de color salmón en la que la difunta anciana solía sentarse, y que aún tenía la forma de su pequeño cuerpo.
-Dama,bájate de la mesa- Le dijo Antonio a su gata atigrada.
Estaban en la mesa de la cocina sentado en una incómoda silla de madera, Antonio le había preparado un café con leche y dos cucharadas de azúcar. Una señora menuda de pelo azabache le mira desde el otro extremo de la mesa.
-Y aquí están las pastas-dijo Antonio poniendo un plato de color azul sobre la mesa
-Gracias-dijo Luis sonriendo forzadamente-Antonio necesito la habitación vacía.-
-Ah claro-dijo sonriendo-Estoy fuera por si necesitas algo- salió de la cocina y cerró la puerta
Luis y la señora se quedaron en silencio,Luis la miraba desde la otra parte de la mesa, la señora se puso nerviosa y se abrazó a su bolso de color negro.
La puerta de la cocina se abrió-Perdón-dijo Antonio entrando en la cocina-Dama se ha quedado aquí-Se agachó cogió a su gata entre los brazos y volvió a salir de la cocina.
-¡Vi a un hombre entrando en la casa!-dijo la mujer llevándose una mano a la boca por su imprudencia-Perdón... estoy nerviosa-
-Luisa,¿no? Luisa Benitez-dijo Luis serio mirándola
-Así es- dijo la mujer
-¿Eres la vecina del fallecido? ¿3ºA,me equivoco?-
-Así es,soy su vecina-comentó la mujer nerviosa- No le vi la cara, iba vestido de negro y con capucha-comentó Luisa nerviosa- Pero debía conocerlo,porque le abrió la puerta sin más-
-Ya veo... ¿Y qué estaba haciendo usted para ver todo eso?-
-Estaba... ¡Estaba mirando por la mirilla!-Luisa Benitez se removió en su silla y se volvió a aferrar a su bolso.-¡Me encanta mirar por la mirilla!- disimuló con una sonrisilla
-Entiendo.-

-Es así como muy Zen¿sabes?-un muchacho con rastas de color negro estaba sentado frente a Luis,era el propietario del 2ºA-Celebra el año nuevo Budista y todo eso-
-Ya...-Luis apuntaba en una pequeña libreta todo lo que los vecinos le decían.

-Me compra siempre pan. Mucho pan-dijo el Panadero propietario del 1ºB y dueño de la panadería de abajo.
Luis asintió con la cabeza y volvió a anotarlo todo
-¿Tiene usted por un casual una cámara de seguridad?-
-No-Meditó un rato-Pero tengo barras de pan a mitad de precio-sonrió mostrando unos sucios dientes

-Sí,a su casa subía mucho una chica de color... ¡una negra!-una señora de unos 40 años tamborileaba los dedos en la mesa de la cocina.
-sí...-dijo Luis sin encontrar sentido a lo que decía
-Sí. Era su novia... ¡Qué cosa más rara...! Un moro y una negra-dijo la mujer con una sonrisa
Luis frunció el ceño -Vale,muchas gracias por su colaboración-

El interrogatorio a los inquilinos del edificio no había sido muy efectivo,con la descripción que la Señora Benitez le había dado no podían encontrar al hombre que había estado en el piso del señor Khalishi.
-Vamos a levantar el cadáver-le dijo Paco desde abajo de la escalera
Luis bajó ojeando su libreta de apuntes que no tenían casi ningún sentido.
Los forenses habían decidido que le realizarían la autopsia en cuanto llegasen al depósito, ya que habían encontrado un par de sus capilares sanguíneos reventados. Algo demasiado fuerte para una caída desde un 3º.
Tres,dos,uno... los ayudantes del forense subieron el cuerpo cubierto de un plástico de color metálico y lo pusieron en una camilla. Paco se acercó a verlo antes de que metieran el cuerpo en el coche de los atestados. Luis fue detrás. Levantó el plástico y dejó a descubierto la cara. Tenía un gran morado en el lado derecho de la cara, un ojo inyectado en sangre. La nariz le había sangrado copiosamente, se había lleno el bigote negro de sangre. Tenía el pelo oscuro muy corto que hacía aún más oscura su piel. Luis se quedó dubitativo.
-¿Qué pasa chico?-le preguntó Paco mientras se encendía otro cigarrillo
-su cara...me resulta familiar-Las neuronas de Luis trabajaban a marcha forzada,¿dónde había visto ese hombre antes? ¿dónde había visto esa cara familiar...? Esa cara...-Un momento,¡un momento!-gritó a los ayudantes que se llevaban la camilla con el cuerpo. Volvió a examinarlo más de cerca, ya sabía de que le sonaba. El dibujo de la chica del psiquiátrico,unos de sus muchos dibujos. Este hombre lo había dibujado.
-Diaz, tengo que contarle algo-dijo Luis en voz baja.
Ambos policías se apartaron y se fueron a hablar a un lugar seguro

-¿Pero qué dices?-dijo Paco mirándolo incrédulo- ¿Una loca dibuja a las personas que van a morir?-
-Créeme si quieres,yo tampoco me lo creo. Pero yo he visto la cara de este hombre en un dibujo-dijo él sacando el móvil rápido- Tengo que llamar a mi hermana- Luis telefoneó el número de teléfono de Laura a una velocidad de vértigo.
Mientras hablaba caminaba de un lado para otro, los investigadores ya habían cogido las huellas del piso del fallecido,el cuerpo estaba en el depósito de cadáveres a espera de una autopsia.
-Dime... ¿Qué está dibujando ahora?-preguntó Luis a su hermana que estaba al otro lado de la línea.
-Unas líneas...-dijo Laura casi sin voz- está dibujando unas líneas rojas.- la voz de Laura era casi inperceptible
-Tengo que ir a verla,quiera o no. Esto ya es importante-
-Saldré antes de aquí y me llegaré a ver a papá-comentó Laura-Esto es tan irreal Luis,que no quiero ni creerlo.-
Luis no respondió,se quedó mirando al otro lado de la calle, a una joyería,joyería Loli. Un pequeño local que estaba justo en frente del bloque de pisos de Nuab Khalashi.
-Tengo que colgar-dijo Luis casi en un susurro.
Salió corriendo en dirección a la joyería,los encargados ya estaba limpiando la calle de la sangre que había dejado el fallecido. Paco se quedó mirando a su compañero incrédulo sin saber qué hacía.
Luis llegó al escaparate de la Joyería, como pensaba tenía una cámara que estaba apuntando hacía el escaparate,se acercó al grueso cristal y haciendo sombra con las manos miró a través del él. Bingo,ahí estaba, una pequeña cámara que apuntaba directamente hacía el cristal y por lo cual,se veía el exterior de la tienda,la calle,la carretera,los edificios... el piso.
Salió corriendo de nuevo hasta alcanzar a Paco que se estaba montando en su coche.
-Un momento-le dijo golpeando el capó
-¿Qué pasa chico?-preguntó Paco que se estaba terminando el cigarrillo
-La Joyería-dijo cogiendo aire-Ahí en frente hay una joyería,con una cámara que apunta directamente hacía aquí-dijo sonriente-Busca al responsable de la tienda y que te de el material grabado,podríamos saber quién es el misterioso encapuchado.-
-¡Tú no me das ordenes!-dijo Paco tirando la colilla al suelo- se lo mandaré a cualquiera-
-Tengo que llegar al Santa Rosalia-dijo Luis montándose en el coche
-Yo no voy para allá-le advirtió Paco
-Perfecto-dijo empujando a Paco del asiento-pídelo a uno de los novatos que te lleve-
Paco se bajó del coche incrédulo,este chico con tanto ímpetu y tanta fuerza...

-No quiero que hagas ninguna tontería-le advirtió su hermana a Luis antes de entrar en la sala donde estaba Ana
-Lo siento. Pero esto ahora me incumbe. Será tratada como una sospechosa.-le cortó Luis
Ana estaba en una sala especial que el psiquiátrico había preparado. Estaba sentada tranquila con la manos cruzadas encima de la mesa. Luis entró y cerró la puerta de golpe,se sentó al otro lado de la mesa y le dejó caer cerca suyo una carpeta de color amarillo.
-Nuab Khalishi¿De qué le conocía?-le preguntó serio poniendo las manos abiertas sobre la mesa
-No tengo colores... deme algo para dibujar-le pidió Ana distraida
-Escúcheme,dime el por qué de esos dibujos. ¿Por qué esa persona? ¿De qué le conoce? ¿Cómo sabe su aspecto?-
Ana le miró seria, inspeccionando cada detalle de su rostro- Ha estado aquí esta mañana-comentó cerrando los ojos- tiene el pelo seco,la ropa seca y sus mocasines no chirrían. La barba le ha crecido 0'12 milímetros desde que se afeitó-volvió a abrir los ojos y abrió la carpeta examinando la foto de Nuab
La foto fue tomada poco después de su caída,Luis se pasó por la central para que se la imprimieran antes de venir.
-Tiene sangre-comentó Ana asustada-Quiero dibujar,traeme colores... ya tengo papel-dijo dándole la vuelta a la fotografía. Luis se sacó un bolígrafo del bolsillo de su chaqueta y se lo tendió a Ana. Esta lo cogió como un bien muy preciado y comenzó a dibujar.
-¿Qué estás dibujando?-preguntó Luis
-Es la lluvia-comentó Ana-pero este color no es... ¡No es negra! ¡NO ES NEGRA!-dijo tirando el boli hacía la pared
-¡Escúchame! Dime cómo coño has dibujado al Señor Khalishi antes de que este muriera-Luis intentó tranquilizarse un poco,si perdía la poca cordura de Ana no tendría nada que hacer.
Ana se quedó agachada y bajó la cabeza,cuando la volvió a levantar tenía una expresión más seria en el rostro.

-Cuando era pequeña... supe cuando iba a morir el gato. Lo vi antes de que pasara ,se lo conté a mis padres,pero como era de esperar no me hicieron caso- Ana estaba muy seria, apenas pestañeaba y no apartaba la mirada de Luis -Poco después comencé a ver la muerte de mi hermana. Murió con 6 años, de cáncer. No paraba de repetir que Lucía iba a morir,pero no querían escucharme. Cuando murió mis padres automáticamente me culparon. No podían entender cómo una niña de 10 años deseaba la muerta de su hermana pequeña. Nunca la he deseado-hizo una pausa-nunca la deseé. Como era de esperar la relación de mis padres empeoró,él se dio a la bebida y ella no salía de casa. Cuando se emborrachaba demasiado nos pegaba. Y no sabes cómo pedía a alguna fuerza superior tener una visión de su muerte. Pero el cabrón ahí sigue. Una vez nos pegó de tal manera que estuve ingresada en un hospital durante 6 meses y de allí,me trasladaron aquí.-dijo bajando la mirada- 13 putos años-Ana se levantó y se acercó rápidamente a Luis.
Este la miró extrañado,se agachó para hablar con ella en voz baja
-¿Qué quieres?-preguntó susurrando
-Sácame de aquí,no tengo que estar aquí. El gobierno me tiene encerrada contra mi voluntad-dijo Ana imitando el tono de voz de Luis y aferrándose a la manga de su chaqueta.
Luis sacó del bolsillo de su pantalón una llave y la dejó disimuladamente sobre la mesa
-Es la llave que abre esta puerta-dijo tapándose la boca
Ana lo miró con los ojos abiertos,cogió rápidamente la llave y se levantó
-¡Espera!-dijo él cogiéndole de la mano-¡Golpeame! No puedo dejarte salir de aquí como si tal cosa...¿Entiendes?-
Ana asintió con la cabeza,con el puño cerrado le pegó en la cara a Luis y luego le propinó una patada en la cabeza. Luis cayó al suelo,inconsciente o no,pero no se volvió a mover.
Corrió hacía la puerta,introdujo la llave nerviosa y la giró el pomo. En el exterior estaba Laura,la hermana de Luis, sin permitirle siquiera hacer algún movimiento,Ana la empujó y la tiró al suelo. Una sirena empezó a sonar en el Psiquiátrico, Ana corría por los pasillos como alma que lleva el diablo, tenía que salir de allí como fuera. Por los altavoces una irritante voz decía que uno de los pacientes había escapada y corría libremente del hospital. A lo lejos,Ana podía escuchar una voz que decía su nombre, pero no se paró para ver quien era. La voz cada vez se escuchaba más alto y más cerca.

-¡Ana! ¡Ana!-dijo Luis mientras chasqueaba los dedos
Ana estaba sonriendo,parecía estar a un millón de kilómetros de distancia. Cuando volvió en si se quedó mirando fijamente a Luis -tienes que sacarme de aquí-dijo aturdida -El... el gobierno...-
-Sí,ya.-dijo Luis seco - ¿Cómo supiste lo del señor Khalashi?-
-No lo sé-dijo negando- lo vi en mi cabeza, lo vi... su cara-dijo ella cogiendo la foto en sus manos- lo vi como lo veo ahora mismo en esta foto.-
-¿Puedes ver a alguien más? Dime...-
-No, no veo nada.-dijo depositando la foto en la mesa- Bueno... te veo a ti-dijo con una mirada turbia
-Me tienes delante-
Luis y Ana permanecieron en silencio, ella tenía la mirada desviada mientras él no la apartaba de ella. Estudiaba cada uno de sus movimientos, como se colocaba el pelo detrás de las orejas, como se mojaba los labios, como las aletas de sus nariz se abrían cuando estaba nerviosa.
Luis se levantó,se quitó la chaqueta y se remangó la camisa. Se quedó de pie mirándola y al final optó por sentarse en la mesa.
-Sólo quiero saber si conocía a esta persona... sólo eso-dijo él enseñándole de nuevo la foto.
-Ya le he dicho que no- dijo seria -¿Estás sordo o a caso eres gilipollas?-
Luis la miró sorprendido- Me sorprende ese vocabulario-
-Mira... No me trate como una chalada porque no lo estoy. Puedo ver la cara de las personas antes de morir, no sé ni cómo ni por qué. ¿Estoy loca por eso? No-
-¿Cree que es un don?-preguntó Luis serio
-¿Un Don? ¿Un regalo? ¿Un don del señor?- dijo jocosa -No digas tonterías. Se lo voy a decir bien clarito, vi a ese señor, su cara, la estuve viendo durante un par de días así que la dibujo en unos papeles.- Dijo mirándole los brazos a Luis -No sé por qué te cuesta tanto entenderme, usted es cercano a la muerte... ¿Me equivoco?-
Luis se tapó su muñeca derecha, frunció el ceño y se levantó de la mesa. Como si estuviera preparado su teléfono móvil sonó y Luis descolgó rápidamente.
Ya habían contactado con el dueño de la joyería y les iba ceder las grabaciones sin problemas,tendía que reunirse con Paco en el cuartel.
-Voy a volver.-dijo Luis a Ana guardándose el teléfono móvil en el bolsillo
-Yo estaré aquí...-dijo con una sonrisa de medio lado.

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