sábado, 13 de agosto de 2011

Desvirtualizaciones

Pues llegó el día. Por fin he conocido a Rebeca en persona. No sé lo que habrá sentido ella,pero cuando hablábamos notaba como si la conociera de toda la vida. Como si pudiera contarle que tengo en el sótano de casa el cadáver de Susie Salmon,como si pudiera pedirle que me ayudase a robar en un casino de las Vegas con otros 9 tíos. Como si pudiera decirle que una bolsa de plástico bailando en el viento es la cosa más bonita que he visto nunca. Que me ayudase a salvar a la tierra de una invasión aleienígena. Como si pudiera pedirle que me enseñase a convocar un patronus.Y pedirle que me ayudase a dirigir una revolución en un futuro no muy lejano en Londres.

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