Hace tiempo que no veo nada que no sea blanco. La nieve no deja de caer,al principio fue divertido. Recuerdo como mis compañeros y yo nos pusimos a jugar con los primeros copos de nieve,pero luego llegó la tormenta. Y es que este frío no es normal. Estoy calado,hasta los huesos,incluso si me concentro puedo oír como mis huesos tiemblan en mi interior. Este frío no se va, tengo bastante ropa puesta,de hecho he duplicado mi volumen corporal con ropa. Aún así sigue teniendo frío. He intentado encender un fuego con una caja de cerillas que llevaba en la mochila,pero parece que no es tan fácil como lo pintan en las películas. Hace tiempo que no sé nada de mis compañeros,de hecho no sé donde estoy,sólo hay nieve por todos lados. He decidido que mantenerme caliente será lo mejor,así que comienzo a caminar. Me ajusto el gorro para que me tape mis rojas orejas,un gorro de lana con forma de cabeza de mono. Recuerdo como en la tienda me pareció de lo más original,pero ahora sólo tengo ganas de quemarlo,¡odio ese jodido gorro!
Después de andar lo que a mí me parecieron largas horas,pero que en realidad fueron 5 minutos,pienso que fue una mala idea. Qué estúpido soy,la nieve no para de caer y es que es como si llevara un kilo de ella a mis hombros. Pesa y no puedo andar bien. Y para colmo me ha entrado sueño, aunque dudo que pueda quedarme dormido, no paro de tiritar. Pero es que tengo tanto sueño,no sé de donde aparece,pero los párpados me pesan y se me cierran los ojos. Creo que me tumbaré un rato,hay un montón de nieve ahí que parece muy cómodo...
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