sábado, 26 de noviembre de 2011

Diferentes

No sabía de donde había sacado la fuerza necesaria para reunir a sus padres. Ambos estaban sentados en frente de David,en la mesa de la cocina. El corazón de David iba a mil por hora,pero era el momento de decírselo.
-Mamá,Papá... -carraspeó ante de proseguir- Soy... soy un vampiro.-
La reacción de sus padres fue inmediata. Su madre se llevó las manos a la boca y no paraba de ladear la cabeza. Su padre le atravesaba con la mirada, no veía al hijo que ambos habían educado.
-Tiene que ser un error... -dijo su padre murmurando
-No,no puede ser.-comentó su madre -Seguro que es algo pasajero. No puedes ser un vampiro-
-¿Pero tiene cura? Debemos buscar un médico o algún especialista en...- dijo su padre levantándose de la silla
-¿Una cura?- preguntó David casi con ironía -¿Una cura para dejar de ser vampiro? Esto no se puede curar. no puedo luchar contra mi persona. Soy así... no... no podéis cambiarme-
-Pero tiene que haber algo que podamos hacer...- dijo su madre con las lágrimas saltadas.
- Aceptadme tal y como soy.-
-Pero... ahora... no te podrá dar la luz del sol y...-balbuceó su padre
-No podré hacerte comida con ajos,ni casi podrás tocar la madera por si las moscas- la cabeza de su madre parecía que estaba a punto de estallar.
-Son tópicos falsos. No todos los vampiros somos así. Puedo caminar bajo la luz del sol con mi crema protectora y nunca me han gustado los ajos.-replicó el algo molesto.
-No sé cariño... tengo que asimilarlo-le dijo su madre
-Quiero que conozcáis a una persona-le comentó David
Su padre le miraba con el ceño fruncido. Llevaba un par de minutos sin decir nada
-Quiero que conozcáis a Amelia-
-¿Quién es Amelia?-le preguntó su madre
-Amelia es mi novia y es una mujer lobo- dijo David muy serio
Su padre suspiró,se levantó y salió de la cocina. Su madre se levantó y comenzó a fregar los platos. Sin decir nada. En silencio y con el sonido del agua cayendo de fondo, David dejó su casa.

Amelia le estaba esperando sentada en un parque,cabizbaja,no paraba de darle vueltas a la conversación que había tenido con sus padres. David llegó a los 5 minutos y se sentó a su lado. La gente que paseaba por el parque reparaba en ellos y algunos ponían caras extrañas. Amelia apoyó la cabeza sobre el hombro de David y a este,por primera vez desde que estaban juntos no le importó lo que los demás pensaran.
-¿Qué tal ha ido?-preguntó David sin moverse y casi sin respirar. Estaba respirando por inercia.
Amelia se secó una única lágrima solitaria que le recorría la cara.
-Mal. Creo que deberíamos haberlo hecho juntos. Contigo a mi lado no hubiera sido tan terrible-comentó casi en un susurro- Me han dicho cosas horribles y prácticamente me han dicho que ya no soy hija suya...
David le agarró la mano muy fuerte.
-A mí han decidido no hablarme-comentó él -Les parece horrible que su hijo sea un vampiro y que salga con una chica lobo-
-¿No crees que en el tiempo que estamos no debería importar? Sería todo mucho más fácil si no hubiera etiquetas. Nos amamos y eso cuenta- Amelia levantó la cabeza y se acercó poco a poco a los labios de David, el primer impulso de este fue apartarse,había gente en el parque,pero luego aguantó el impulso y le correspondió el beso.
Amelia sonrió tristemente.
-Creo que...-dijo en un suspiro-deberíamos dejarlo-
-¿Qué? No... no podemos. No puedes hacerme esto. No ahora,no... por favor-le suplicó él
-Yo quiero poder besarte sin que te preocupe que la gente nos mire. Quiero poder ir agarrada de la mano por  las calles sin que la gente nos señale diciendo: "mirad,un vampiro y una mujer lobo"- Amelia no paraba de llorar y ya pasaba de limpiarse la lágrimas -Odio esta vida-
-Pero si no me importa. Se lo he confesado a mis padres. Se lo he dicho-David no entendía lo que estaba pasando- Amelia... yo te quiero-
- Y yo...-

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Estruja tu cerebro y deja un comentario