He tenido un sueño de lo más extraño:
Caminábamos por las grandes tierras andaluzas, rodeados de polvo y de incertidumbre. Mi barraca y yo.
Llegamos a una gran casa andaluza, pero parecía abandonada.
Sentía una opresión en mi pecho, ya sabes que como director tengo que estar al cuidado de mi gente. Mis niños, como me gusta llamarlos. De ninguna otra manera hubiera intentado entrar en esa casa, pero teníamos hambre y no la suficiente comida para alimentarnos a todos. Aunque, los sueños, sueños son, creo que lo volvería hacer en la realidad.
Me adelanté, tomé la iniciativa y les dije que me esperaran en la carretera polvorienta al pie de la casa.
Sigilosamente me aproximé a la puerta principal, la pared era blanca y se notaba el paso del tiempo. Me atreví a tocar en la fina puerta de madera, pero no contestó nadie. Divisé, justo al lado de la casa un pequeño granero y caminé hasta él. Estaba vacío, con el suelo lleno de paja, los débiles rayos del sol entraban por el techo de madera, entre sus finas rendijas.
Pero no estaba solo en aquel granero, había un pequeño corderito. No mediría más de tres palmos y en cuanto me vio corrió hacía mí emocionado. Se ve que estaba acostumbrado a estar acompañado del hombre. Me agaché y comencé a acariciarlo, su lana, aunque joven, era suave y mullida al tacto.
Pensé en buscar por el granero por si podía encontrar algo de pan y con suerte queso, pero erré en mi búsqueda. De repente, algo sucedió: una piara de cerdos enormes y negros entró en el granero rodeando al pequeño cordero. Me quedé atónito mirando los acontecimientos. Si te soy sincero no lo vi venir, y si lo hubiera visto, no sé si hubiera intentando hacer algo.
Los cerdos, enormes ellos, empezaron a despedazar al pobre cordero. Nunca había visto nada igual. Horrorizado, me llevé la mano a la boca. El pobre cordero no hizo nada para defenderse, no emitió gemido o ruido, simplemente se dejó hacer.
Creo que el significado del sueño es bastante claro. Me he visto como el cordero. Yo soy el cordero, querido amigo. La muerte es inevitable y le he mirado a la cara en sueños.
Creo que serás el único que le encuentre el mismo sentido que yo.
Siempre fiel:
Federico.
Inspirado por Federico García Lorca.
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