Pues sí señores y señoras, ¿Alguna vez he dicho lo que me gusta a mí la sala de espera del Hospital Clínico de Málaga? ¿No? Pues normal,porque es una puta mierda.
Y yo me pregunto... ¿Qué hacemos mal? Se supone que la sala de espera de Urgencias es para,pues eso,esperar. No para que venga la gitana de turno con su maltrecha barriga simulando ser un tumor maligno y que te pida dinero. ¿En serio? Pues así.
O el típico tío que acaba de salir de rehabilitación y va repartiendo el típico panfleto,luego da la típica charla de que es sin ánimo de lucro y no sé que mierdas más y acto seguido pide dinero. ¡Qué típico! Y claro,vuelve a recoger el panfleto que había repartido. Menos mal que no se ha dado cuenta de que había agujereado el que me había entregado.
Y una cosa,odio los asientos en plan parroquia de la sala de espera de Urgencia. Los odio,con su falso reblandecimiento,su azul de mierda y su posición de persona con la espalda hecha una interrogación. ¡Qué asco!
Recuerdo que en el volumen número uno,que podéis leer pulsando aquí , hice una lista de mis pensamientos. Pero hoy he estado especialmente disperso. Me acuerdo de que en el anterior volumen no paraba de pensar en sexo. Debería esta en celo o algo por el estilo,no sé,cosas del cerebro que se escapan a mi entendimiento. Pero hoy, sólo podía pensar en coches,en las señales de tráfico,en las líneas de circulación... ¡No se puede pitar en poblado! hostia ya. Supongo que se debe a la madurez o que al final me estaré haciendo un hombre,pasar de pensar en sexo a pensar en coches. Es un paso...¿no?
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